El error de los artríticos: volverse inactivos

Un estudio que trabajó con pacientes con artritis entre los 49 y los 84 años descubrió que la actividad física permite controlar e incluso reducir el dolor, aparte de incentivar un mejor funcionamiento general del cuerpo.

Sin embargo, el estudio llevado a cabo por Feinberg School of Medicine, de Chicago, Estados Unidos, demostró que más de la mitad de las mujeres y el 40% de los hombres que sufren de artritis llevan una vida sedentaria en extremo.

Este estudio aporta la novedad de aplicar un aparato que mide objetivamente la actividad física realizada por el paciente. Las investigaciones anteriores reposaban todas en los recuentos de los propios pacientes.

Los investigadores les aplicaron a 1.000 pacientes de osteoartritis radiográfica de la rodilla un acelerómetro – un pequeño y sofisticado aparato para registrar su actividad física durante la vigilia, por el plazo de una semana.

La doctora Dorothy Dunlop, profesora asociada de medicina en Feinberg y principal autora del estudio, afirma que no dejó de sorprenderla la discrepancia entre el nivel de actividad “referido” y el nivel real.

“Suponíamos que la gente podría haber exagerado su nivel de actividad al reportarlo en estudios anteriores, pero nuestra sorpresa fue grande al comprobar que las tasas de actividad física eran muchísimo menores de lo que se afirmaba antes”.

La medición

Algunos estudios indican que el ejercicio moderado puede demorar y hasta prevenir la inmovilidad en la gente afectada por la artritis.

Los participantes en el estudio forman parte de una evaluación mayor, a nivel nacional, llamada Osteoarthritis Initiative.

Las pautas generales en Estados Unidos recomiendan que la persona artrítica participe en unas dos horas y media, a la semana, en ejercicios de moderada intensidad y de bajo impacto.

Los estudios anteriores daban por hecho que un 25% de la gente con artritis cumplía con las exigencias de unos veinte minutos diarios. La doctora Dunlop desmiente: “El estudio estableció que menos de uno de cada siete hombres y una de cada doce mujeres cumplían con estas pautas cuando se les aplicó esta medición objetiva que permite el acelerómetro. “Pero el descubrimiento más alarmante es que tanta gente haya caído en la categoría de los inactivos”.

Los participantes eran catalogados como inactivos si no cumplían con mantener un período de 10 minutos de actividad física entre moderada a vigorosa.

“El hecho de que tanta gente con artritis se deja estar debe ser un llamado de atención para nosotros, los médicos”, aseguró.

Una alternativa muy segura para ejercitarse es llevar a cabo actividades de bajo impacto como nadar o andar en bicicleta.

“Como todo en la vida el ejercicio es bueno siempre y cuando se haga en los límites justos”, le dijo a la BBC el doctor Jesús Tornero, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.

“Una sobrecarga excesiva física o mecánica sobre las articulaciones -y sobre todo las articulaciones de la rodilla- puede acabar lesionándolas y produciendo daño al cartílago”, afirma el experto.

Fuente: http://puntomedionoticias.com/2011/08/el-error-de-los-artriticos-volverse-inactivos/

Analgésicos y dolor crónico, ¿una mala combinación en el largo plazo?

Por Elizabeth Cohen

Durante dos años, posteriores a una operación de cadera que no resultó tan bien como esperaba, el dolor recorría la pierna de Jim Heckler como descargas eléctricas. Varios médicos, dispuestos a ayudar a que él se sintiera mejor, le prescribieron varios calmantes.

“Me tomaba todo lo que me daban”, dice Heckler un empresario de 47 años.

Sus médicos estaban de acuerdo con que su paciente tomara analgésicos a largo plazo, pero él no. Buscó al doctor Vijay Vad, un especialista en medicina deportiva en el Hospital for Special Surgery en Manhattan, donde vive Heckler, con la esperanza de encontrar un enfoque diferente.

Vad sugirió a Heckler que dejara de tomar los analgésicos lo más pronto posible, que perdiera peso, que hiciera ejercicios para la espalda, tomara clases de yoga , montara en bicicleta, se pusiera hielo frecuentemente, que tomara suplementos de aceite de pescado, glucosamina y condroitina.

Heckler bajó de 108 kilogramos a 94 kilogramos, hizo ejercicio, tomo los suplementos y aunque el dolor nunca desapareció, él comenta que ahora es lo bastante tolerable para no tener que tomar los analgésicos.

La experiencia de Heckler plantea una pregunta muy debatida entre los médicos: ¿Los pacientes deben tomar analgésicos en el largo plazo? La respuesta nunca había sido tan importante. De acuerdo a un nuevo informe del Instituto de Medicina de Estados Unidos, 116 millones de adultos estadounidenses tienen dolor crónico, un número mucho mayor que las estimaciones previas.

¿Un Percocet todos los días?

“Esto es realmente polémico”, dice el doctor John T. Farrar, neurólogo que se especializa en dolor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania.

Por un lado hay médicos que como Vad hacen todo lo posible por evitar los analgésicos opioides como el Percocet o como el OxyContin. Él estima que solo el 5% de sus pacientes con dolor crónico toman estas píldoras todos los días.

“La mayoría de mis pacientes vienen con una gran cantidad de analgésicos, y yo soy el que hace la limpieza”, expone.

Por el otro lado, hay médicos, muchos de ellos especialistas en medicina para el dolor, que creen que los calmantes se pueden utilizar de forma segura durante un periodo largo por pacientes con problemas como el dolor en la espalda baja.

Por ejemplo, dice Farrar, alrededor del 75% de sus pacientes con dolor crónico toman esos medicamentos. Los enfermos, cuyo dolor es tan fuerte que no pudieron ser tratados por otros doctores, algunas veces siguen con el medicamento durante años.

Vad asegura que evita los analgésicos por dos razones principales:

En primer lugar, pueden crear adicción. De acuerdo con el nuevo informe del Instituto de Medicina, en los estudios se muestra que alrededor del 3% de los pacientes con dolor crónico que regularmente toman opioides desarrollan abuso o adicción, y el 12% “un comportamiento aberrante relacionado con el medicamento”.

La segunda razón es que los pacientes se vuelven insensibles a los medicamentos, así que necesitan dosis cada vez más grandes para combatir la misma cantidad de dolor. Con el tiempo, comenta, las píldoras fracasan en ocultar verdaderamente el dolor del paciente.

Por el otro lado, Farrar afirma que los narcóticos han funcionado bien para muchos de sus pacientes con dolor, siempre y cuando los utilicen con otros tratamientos, como terapia física y si los pacientes son monitoreados cuidadosamente para cualquier signo de adicción.

“Es evidente que hay pacientes que al ser tratados con calmantes a largo plazo han mejorado sus vidas. Pueden salir a la calle y hacer las cosas que quieren hacer”, comenta. “Quitarles los opioides no mejorará sus vidas. Las hará peores”.

Encontrando la raíz del dolor

Tomar un analgésico para el dolor sin tratar la causa del mismo es equivalente a tomar una pastilla por un dolor de muelas sin arreglar el diente, dice Joanne Messenger, una quiropráctica en Australia que escribe sobre el alivio al dolor.

“Los calmantes pueden ayudar con el dolor, pero si tienes una caries, eventualmente tendrás que arreglar ese diente”, destaca.

El doctor Loren Fishman, un especialista en medicina de rehabilitación en Nueva York dice que ha tenido una gran cantidad de pacientes que acuden a él y han tomado analgésicos durante años sin conocer exactamente lo que está provocando su dolor.

“Sólo saben que les duele la espalda, o que les duele el estómago, pero eso es todo lo que pueden decir”, dice.

Cuando él llega a la raíz del dolor y lo trata —o encuentra a otro médico que lo pueda tratar— casi siempre puede alejar a sus pacientes de los narcóticos.

“Puedo contar mis fracasos con una sola mano, y he estado ejerciendo durante 30 años”.

Cinco consejos para enfrentar el dolor sin medicamentos

Si elegiste analgésicos para tu dolor crónico, Health Magazine tiene consejos para lidiar con los efectos secundarios, como el estreñimiento, las náuseas y la confusión.

Aquí mostramos otras cinco alternativas para usar en lugar de o al mismo tiempo que los analgésicos.

1. Ejercicio

A pesar de que parece contradictorio hacer ejercicio cuando se tiene dolor, muchos médicos dicen que a largo plazo puede ayudar. La American Academy of Orthopaedic Surgeons ofrece consejos para ejercitar con dolor en la espalda baja y la Arthritis Foundation tiene consejos para ejercitar con artritis.

2. Terapias alternativas

Los Institutos Nacionales de Salud, la American Pain Foundation y el Beth Israel Medical Center en Nueva York tienen sugerencias de terapias alternativas para tratar el dolor.

3. Dormir

Una falta de sueño REM te hace más sensible al dolor, dice Vad.

“Digamos que te cortaste el dedo y dormiste lo suficiente, es posible decir que tu dolor está en 4 en una escala de 1 a 10”, dice. “Pero si no dormiste lo suficiente, se puede decir que estás en un 7 con la misma cortada”.

La National Sleep Foundation tiene una explicación sobre como el dolor afecta al sueño.

4. Suplementos

En los estudios se indica cómo el aceite de pescado, la vitamina B, la glucosamina y la condroitina pueden ayudar con ciertos tipos de dolor, dice Vad.

5. Calor y frío

Los Institutos Nacionales de Salud sugieren poner hielo durante los primeros días de una lesión en la espalda y después cambiar a calor.

Fuente: http://mexico.cnn.com/salud/2011/07/15/analgesicos-y-dolor-cronico-una-mala-combinacion-en-el-largo-plazo

Los médicos no siguen sus propios consejos

Una investigación muestra que cuando se trataba de su propio bienestar, un gran porcentaje elegiría una opción distinta

Cuando los médicos se ponen en los zapatos de sus pacientes, sus decisiones terapéuticas no siempre coinciden con los consejos que dan a diario.

Cuando se le pidió a un grupo de médicosque, frente a escenarios terapéuticos hipotéticos, imaginaran que eran el paciente, tendían a optar por las decisiones con mayor riesgo de muerte, pero menos efectos adversos.

“Ningún paciente lo imaginaría. Si lo supieran, harían muchas preguntas”, dijo el doctor Peter A. Ubel, que dirigió el nuevo estudio.

Pero Ubel insistió en que los resultados no significan que los médicos estén actuando incorrectamente o en contra de los intereses de sus pacientes.

El equipo de Ubel, de la Duke University en Carolina del Norte, sostiene que esto demuestra que las personas actuamos más emocionalmente cuando las decisiones nos afectan más a nosotros que a terceros.

“No tiene nada que ver con los principios, sino con la naturaleza humana. Los médicos ignoran que están actuando así”, dijo.

El estudio incluyó dos cuestionarios enviados a médicos de atención primaria de Estados Unidos. Uno indagaba sobre distintos tipos hipotéticos de cirugías de cáncer de colon, y otro, sobre el tratamiento de la gripe aviaria.

 

Los médicos recibieron un cuestionario que les pedía que asumieran el papel del paciente o uno que les solicitaba su consejo para los pacientes.

 

En el primer escenario, se dijo a 242 médicos que a ellos mismos o a un paciente se les acababa de diagnosticar cáncer de colon y podían elegir una de dos cirugías. Ambas opciones tenían una tasa de curación de 80 por ciento, pero uno tenía una tasa de mortalidad más alta y menos efectos secundarios. La otra tenía una menor tasa de mortalidad, pero los pacientes tenían más probabilidades de necesitar una colostomía o de padecer diarrea crónica, obstrucciones intestinales intermitentes o infección de la herida.

 

Cuando se trataba de sus propios cuerpos y vidas, el 37.8 por ciento de los médicos eligió la opción con más mortalidad en lugar de la que conllevaba menos efectos secundarios, pero apenas 24.5 por ciento pensaba que los pacientes debían elegir esa opción.

En el segundo escenario se planteaba ser infectado con una nueva cepa ficticia de gripe aviar. La gripe misma tenía una tasa de mortalidad de diez por ciento, y enviaría a treinta por ciento de los pacientes al hospital por un promedio de una semana.

 

El único tratamiento reduciría a la mitad la tasa de efectos adversos, pero mataría a uno por ciento de los que lo recibieran y causaría parálisis permanente en cuatro por ciento.

 

De los casi 700 médicos que completaron esta encuesta, el 62.9 por ciento decidió que personalmente preferiría soportar la gripe en lugar de obtener el tratamiento. Sin embargo, para sus pacientes, apenas alrededor de la mitad (48.5 por ciento) recomendó prescindir del tratamiento en caso de infección.

 

“La gente piensa que los médicos no deben decirle a la gente qué hacer, sino [únicamente] describir los riesgos y beneficios”, comentó Ubel. “No hay mucha investigación sobre lo que sucede cuando la gente asume distintos roles, de tomador de decisiones frente a consejero. Hay inquietud de que los médicos con frecuencia dan malos consejos porque están sesgados por sus propios intereses financieros, especialidad o estilo. Un cirujano piensa que uno necesita cirugía, un oncólogo de la radiación recomienda radioterapia”.

Relación médico paciente

Ubel dice que los sentimientos tienden a impulsar a las personas en una dirección, el pensamiento en otra. Y los médicos podrían dar más importancia al pensamiento cuando se trata de sus pacientes.

Ubel añadió que la salud conlleva mucho más decisiones de lo que a veces se piensa. “Incluso tomar una pastilla contra el colesterol puede requerir de una decisión juiciosa. Hay efectos secundarios potenciales, y los beneficios son minúsculos si se tiene poco riesgo de ataque cardiaco”, señaló.

“El consejo no es neutral. De modo que los pacientes deberían conocer por qué los médicos realizan sus recomendaciones”, dijo.

Alan Schwartz, psicólogo de la University of Illinois que estudia la toma de decisión médica, no aseguró que no le sorprendieron los resultados.

“Existen problemas cuando una persona está tratando de tomar una decisión por otra”, dijo Schwartz, ajeno al estudio. “Sabemos que los médicos no son muy buenos en adivinar lo que los pacientes quieren”, agregó.

Una “sana relación médico-paciente debería generar la oportunidad para que el médico explore en los pacientes la preocupación por la expectativa de vida y la calidad de vida, como así también cuáles son las complicaciones que el paciente
toleraría o no”, escribe en un editorial sobre el estudio el equipo del doctor Timothy Quill, de la University of Rochester.

Según Schwartz, la mayoría de los médicos opina que los pacientes tienen la última palabra. El papel del médico, entonces, se limita a informar sobre las pruebas que le permitirán al paciente actuar según sus valores y objetivos.

 

“Es muy importante que los pacientes hablen con los médicos sobre qué es importante para ellos en su vida”, indicó. Por otro lado, agregó que este estudio debería ser para los médicos una llamada de atención. “Deberían adaptarse a los valores de sus pacientes”, concluyó Schwartz.  Reuters

Fuentes:

http://forum.medicinadigital.com/index.php/investigaci%C3%B3n/18559-los-medicos-no-siempre-siguen-sus-consejos-estudio.html

http://salud.univision.com/es/tratamientos-y-recomendaciones/los-m%C3%A9dicos-no-siguen-sus-propios-consejos



Artritis en niños y jóvenes en edad escolar y edad productiva trunca su normal desarrollo


Existe un mito de que los niños no presentan artritis y no es así, puesto que de las enfermedades reumáticas, la Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) es la más frecuente en la infancia, ya que puede aparecer desde los 6 meses de edad hasta los 16 años”, comenta la Dra. Nadina Rubio, Fundadora de la ANER (Auxilio a Niños con Enfermedades Reumáticas), de Monterrey, Nuevo León.

La AIJ se caracteriza por dolor e inflamación de las articulaciones (las de gran rango de movimiento, como manos, codos, rodillas, muñecas entre otras). Se presenta en uno de cada mil niños por debajo de los 16 años

 

“Anteriormente se le denominada Artritis Reumatoide Juvenil, sin embargo con el tiempo nos dimos cuenta que es diferente a la del adulto, porque precisamente ésta se asocia al factor reumatoide, mientras que en la de los niños y adolescentes no”, agrega la Dra. Rubio.

 

 

“Un niño con AIJ que no es tratado de manera adecuada va a tener afecciones directas en el crecimiento y desarrollo. Si entendemos que hay articulaciones inflamadas, el movimiento se verá muy limitado o será nulo, ya que no querrá moverlas por el dolor que esto le genera. Puede ser que no mueva la rodilla, por lo que comenzará a cojear dando como consecuencia una atrofia muscular, contracturas y con ello vendrán más secuelas y complicaciones”, comenta la Dra. Rubio.

 

 


“De igual manera, durante el desarrollo del niño es probable que se presenten complicaciones a nivel de las articulaciones temporomandibulares
, lo que le puede ocasionar dificultades para llevar a cabo una masticación normal. Cabe señalar que esta situación no es igual en todos los pacientes, dependerá del subtipo la evolución de la AIJ, por ello reitero la importancia de un diagnóstico correcto”, señala la reumatóloga-pediatra.

 

 

Una forma de verificar que su hijo puede o no presentar AIJ es ver todo su actuar en el día a día. Por ejemplo, observar su capacidad de movimiento físico, ya que las articulaciones se inflaman, están calientes y presentan dolor al moverlas. Esta inflamación crónica ocasiona anemia, pero en cuanto se controla desaparece. Es probable que comience a tener problemas para caminar, no quiera correr, amanezca entumido y despierte por las noches por un intenso dolor. De igual manera, no tendrá apetito y poco a poco será notoria la afectación en la calidad de vida.

 

 

“En algunos niños el síntoma inicial es fiebre, por lo que hay que tener cuidado de que el diagnóstico sea el correcto, ya que suele confundirse con un foco infeccioso. Pueden presentarse erupciones tipo rash que aparecen y desaparecen con la fiebre. Y, en cuanto al dolor, es necesario considerar que el menor no puede verbalizarlo muy bien, por lo que habrá que preguntarle  de la manera más sencilla, cómo es que lo describe, si le es molesto todo el tiempo, si sólo cuando lo mueve, que parte del cuerpo le duele, etc.”, enfatiza la Dra. Rubio.

 

 

La AIJ es una enfermedad de causa desconocida. Una por genes complejos, es decir, si tenemos a una persona genéticamente susceptible y le agregamos factores ambientales como infecciones virales o bacterianas, ocurrirá un desbalance en el sistema inmunológico, por eso se llaman padecimientos autoinmunes”.


Detección temprana e investigar son determinantes


La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune y de causa desconocida que afecta sobre todo a adultos jóvenes en plena edad productiva, por lo que no debe ser pensada como un padecimiento sólo de la tercera edad. Hasta el 60% de las personas con síntomas iníciales tienen entre 35 y 55 años, lo que trunca su vida social y laboral.

 

 

Actualmente, tareas tan sencillas como escribir, usar la computadora o incluso vestirse, no lo son para un paciente que sufre esta enfermedad. Si no cuenta con un tratamiento adecuado, es probable que a la larga, le cause una incapacidad laboral.

 

 

“El paciente con AR puede llegar al consultorio médico con destrucción articular que lleva progresando muchos años y con distintos grados de deformidad e incapacidad funcional pues, en promedio, tarda hasta 3 años en llegar el paciente con un reumatólogo, el especialista adecuado para tratar esta enfermedad”, comentó el doctor Gabriel Medrano Ramírez.

 

 

Las condiciones relacionadas con la artritis reumatoide son la causa más común de discapacidad en Estados Unidos con un impacto de $128 millones de dólares al año. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en dicho país proyecta que para el año 2030, 67 millones de personas, casi el 5% de la población actual en Estados Unidos, tendrán algún tipo de artritis diagnosticada por un médico.

 

 

En México, aproximadamente 1,123,365 mexicanos padecen AR y en el 35% de los casos este dictamen requiere de incapacidad laboral permanente por invalidez, según cifras de las instituciones de salud pública.

 

Datos de http://www.medicinadigital.com/index.php/patolog%C3%ADas/19562-la-artritis-idiopatica-juvenil-aij-una-enfermedad-de-ninos-y-adolescentes-.html

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=590537

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